viernes, 29 de agosto de 2014

Casi no lo pensé, me basto el deseo desesperado de muchos días y noches durante algunos años. No calcule tanto, porque era claro que el momento exacto ya había llegado. Busque un trabajo, tome mis cosas y me fui.
Siempre me llamo la atención que cuando uno va caminando por una calle en una gran ciudad, tiene a su alrededor grandes edificios llenos de personas en movimiento, como paredes humanas. Ahora yo vivo sola en uno de esos "casilleros", en una calle angosta de mucho trafico y cientos de negocios al por mayor de telas y cotillones.
Ahora trabajo, estudio, tengo un novio y mejor amigo, unos poquitísimos amigos que quiero mucho y mis apenas 20 años por delante.
Ahora estoy feliz.

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