jueves, 19 de junio de 2014

Carta de Amor

Una carta. Una carta certificada en pleno siglo XXI. Google dice "dicese de una carta cuyo emisor quiere asegurarse la entrega en mano del remitente, por lo cual debe contastar su identidad al recibirla y firmar un par de cosas". Pucha, alguien quiere estar seguro que recibí su carta.
 Ecuación Simple: tengo un novio que ahora esta en el extranjero + es bastante romántico = me mando una carta aunque hablamos casi cada día por Skype o por mail.
Ecuación Compleja: Después de casi 5 años de no haber vista nunca mas a aquella persona que era mi mejor amiga + flasheo que me mando una carta para aclarar tanta, tanta oscuridad que quedo entre nosotras.
Opción 2 claro. Realidad? no, gracias, paso.
Fui bastante entusiasmada a buscarla al correo, caminando, un buen par de cuadras. Me culpaba por sabe que iba a decepcionarme que sea una carta de mi novio, aunque era lo mas obvio que seria. Pero tuve una ilusión, muy pequeña, infima; que viajó atraves del tiempo, intacta desde aquellos días que eran una obra de arte.
Firmo, recibo mi carta: el Poder Judicial. WTF. Ok, mal chiste. En el fondo, muy al final, debe ser gracioso, solo que todavía no llegue ahí. ¿Qué me informaba el poder judicial? Que mi causa, es decir, los hombres que entraron en mi casa en el verano armados y me robaron todo, había sido archivada. Un rejunte de palabras bonitas y legales para decirme que "mi causa" no les importaba un pito. Gracias, señor poder judicial. Me siento tan perdedora.

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